
Si sometemos a un proceso de reducción extrema la realidad que percibimos visualmente para obtener elementos indispensables nos queda sólo la luz.
Extrapolando
esto a los cuerpos cada vez más ocultos de nuestra sociedad,
obtenemos esta serie de juegos y combinaciones de penumbras, brillos,
contraluces, reflejos... la serie de fotografías está así
compuesta por desnudos ocultos entre luces y sombras.
Es
la imposibilidad de discernir qué es lo que vemos en realidad.
Como
decía Barthes:
"La
fotografía no establece una percepción del objeto como algo que
está aquí, sino una
percepción de que ha estado aquí.
(...) La fotografía produce una conjunción ilógica del aquí
y el anteriormente.
Es por tanto en el nivel del mensaje denotado o el mensaje sin código
donde puede entenderse claramente la irrealidad real
de la fotografía. Su irrealidad se basa en el estar aquí,
ya que la fotografía nunca se experimenta como una ilusión; siempre
es una presencia. Su
realidad se basa en el haber estado aquí,
ya que en todas las fotografías hay siempre una asombrosa evidencia:
esto tuvo lugar de este modo”.
¿Cómo
ocultar un cuerpo? La mejor forma de ocultar un cuerpo es:
"Colócalo
a la vista entre luces y sombras, para que se vea todo,
su
forma, su textura; así no se verá nada"








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